Con más de 31 GW suministrados desde 2005 y presencia en 45 países, Solar Steel se ha consolidado como uno de los referentes europeos en soluciones de soporte para plantas solares.
Del acero a la energía limpia
La transición energética suele contarse a través de paneles, inversores y baterías, pero hay una pieza menos visible que determina buena parte del rendimiento de una planta solar: la estructura que sostiene los módulos. En ese terreno, una compañía nacida en Corvera (Asturias) se ha ganado un sitio entre los grandes proveedores mundiales. Se trata de Gonvarri Solar Steel, la división solar de Gonvarri Industries, especializada en el diseño, la fabricación y el suministro de seguidores solares y estructuras fijas para proyectos fotovoltaicos a gran escala.
Su trayectoria es la de una empresa que supo leer pronto el potencial del sector. Desde 2005 ha suministrado más de 31 GW de estructuras y opera en 45 países, con proyectos que van desde España y el resto de Europa hasta América Latina, Oriente Medio, África o Australia. Un recorrido que se apoya en la experiencia acumulada por su matriz en la transformación del acero, una materia prima que es, literalmente, el esqueleto de cualquier planta fotovoltaica.
Un grupo industrial con músculo
Parte de la solidez de la compañía se explica por el grupo al que pertenece. Gonvarri Industries comparte origen familiar y accionarial con Gestamp, uno de los grandes fabricantes mundiales de componentes metálicos para automoción, dentro del grupo industrial de la familia Riberas. Esa alianza Gonvarri Gestamp aporta algo que en un mercado tan competitivo como el solar resulta decisivo: capacidad de ingeniería, una cadena de suministro global y una cultura de fabricación en serie con altos estándares de calidad.
Ese respaldo se traduce también en certificaciones. Solar Steel trabaja bajo las normas ISO 9001 de gestión de la calidad, ISO 45001 de seguridad y salud en el trabajo e ISO 14001 de gestión ambiental, un requisito cada vez más valorado por promotores, fondos de inversión y entidades financiadoras a la hora de elegir proveedor.
Seguidores que persiguen el sol
El producto estrella de la compañía es su gama de seguidores solares TracSmarT+, disponible en configuraciones 1P y 2P, tanto monofila como bifila. Un seguidor solar es una estructura móvil que orienta los paneles a lo largo del día para captar la máxima radiación posible, lo que permite aumentar la producción de energía respecto a una instalación estática.
Sin embargo, moverse con el sol no lo es todo. A primera y última hora del día, cuando el sol está bajo, las filas de paneles pueden proyectar sombras unas sobre otras y penalizar la producción. Para evitarlo, los seguidores incorporan el backtracking, una estrategia de control que corrige la inclinación de los módulos para que ninguna fila sombree a la siguiente.
La estructura fija, una solución que no pasa de moda
Aunque los seguidores concentran buena parte de la atención del sector, no todos los proyectos los necesitan. En emplazamientos con vientos intensos, terrenos especialmente abruptos, latitudes elevadas o presupuestos ajustados, la estructura fotovoltaica fija sigue siendo una alternativa muy competitiva. Su principal ventaja es la sencillez: menos componentes, ausencia de partes móviles, un montaje rápido y un mantenimiento mínimo durante toda la vida útil de la planta.
La compañía ofrece estructuras fijas diseñadas para adaptarse a distintos tipos de terreno y cimentación, de modo que cada proyecto pueda optimizar el equilibrio entre inversión inicial, rendimiento energético y coste operativo. Esa doble oferta, seguidores y fija, le permite acompañar al cliente desde la fase de diseño y elegir la tecnología más rentable en función de las condiciones de cada emplazamiento.
Ingeniería asturiana con vocación global
El crecimiento de la fotovoltaica a escala de red ha convertido las estructuras en un mercado global y muy competitivo, en el que conviven fabricantes de Estados Unidos, China y Europa. En ese contexto, Solar Steel representa un caso singular: una empresa con sede en Asturias que diseña soluciones propias, las adapta a la normativa y las condiciones de cada país y las entrega con el soporte técnico de un gran grupo industrial.
Para los promotores, la elección del proveedor de estructuras no es un detalle menor. De ella depende la velocidad de construcción, la producción que la planta generará durante más de treinta años y su capacidad para resistir condiciones meteorológicas extremas. Por eso, compañías como Solar Steel, que combinan innovación en seguidores, control inteligente frente a las sombras y estructuras fijas robustas, se han convertido en socios estratégicos de la transición energética.
Mientras los objetivos de descarbonización siguen elevando la demanda de renovables en todo el mundo, el acero asturiano continúa sosteniendo, panel a panel, una parte creciente de la energía solar que se genera en el planeta.

