Proteger los datos personales en internet exige entender qué información compartimos y cómo pueden utilizarla terceros. Este artículo explica qué datos identifican a una persona, cómo reforzar las cuentas y qué revisar antes de aceptar permisos o facilitar información. También ofrece pautas para reconocer el phishing, reducir la exposición en redes sociales y reaccionar ante una filtración. El objetivo es que puedas tomar decisiones prácticas sin depender únicamente de una herramienta de seguridad.
Desde la experiencia
En la práctica, revisar periódicamente las sesiones abiertas y los permisos del móvil puede revelar accesos que ya no son necesarios. Si utilizas autenticación multifactor, conserva los códigos de recuperación en un lugar seguro y comprueba que siguen disponibles. Antes de publicar imágenes o aceptar permisos, una revisión breve de los fondos, los metadatos y los accesos solicitados puede evitar exposiciones innecesarias. Si se produce un incidente, documentar los mensajes, horarios y movimientos relacionados facilita las gestiones posteriores con la plataforma o la entidad afectada.
Qué son los datos personales y por qué debes protegerlos en internet
Los datos personales son informaciones que identifican o pueden hacer identificable a una persona, de forma directa o combinadas entre sí.
El nombre y los apellidos, el documento de identidad, el teléfono, la dirección de correo electrónico o la dirección postal son datos identificativos habituales. También pueden serlo una fotografía, una matrícula o un identificador de usuario si permiten relacionar la información con alguien concreto.
- Credenciales: nombres de usuario, contraseñas, códigos de acceso y respuestas de recuperación. Permiten entrar en cuentas y servicios.
- Datos financieros: números de tarjeta, cuentas bancarias, justificantes de pago o información sobre compras. Una exposición puede facilitar operaciones no autorizadas.
- Ubicación: coordenadas, direcciones guardadas, lugares visitados o metadatos de una fotografía. Pueden revelar dónde estás o cuáles son tus rutinas.
- Hábitos de navegación: búsquedas, páginas visitadas, productos consultados y preferencias. Su combinación puede dibujar un perfil detallado.
- Información publicada en redes sociales: fotografías, comentarios, relaciones personales, horarios, viajes o datos sobre familiares.
La privacidad no se pierde únicamente cuando se publica un número de tarjeta. Una imagen de una entrada puede mostrar un nombre y un código; una fotografía tomada en casa puede revelar la dirección; y una aplicación puede solicitar acceso a contactos o ubicación sin que esa función parezca imprescindible.
Una compra online suele requerir datos de entrega y pago, pero conviene comprobar quién los solicita y para qué. Del mismo modo, una aplicación de entretenimiento puede necesitar un registro básico, mientras que el acceso a contactos o al micrófono debe valorarse aparte.
La exposición puede acabar en suplantación de identidad, fraude, acoso, pérdida de privacidad o accesos no autorizados. Kaspersky explica los riesgos de la privacidad en internet y recuerda que una autenticación débil facilita el acceso de terceros a las cuentas.
Antes de compartir un dato, formula tres preguntas: qué información se pide, quién la recibirá y qué problema habría si terminara en manos equivocadas. Limitar lo que publicas reduce la cantidad de información disponible para ataques dirigidos y para usos que no esperabas.
Cómo crear contraseñas seguras y proteger tus cuentas online
Cada cuenta importante debe tener una contraseña única y difícil de adivinar.
Reutilizar la misma clave permite que una filtración en un servicio abra la puerta a otros. El riesgo aumenta si la contraseña contiene nombres, fechas, equipos deportivos, lugares conocidos o cualquier dato que pueda deducirse de tus perfiles públicos.
- Haz una lista de las cuentas prioritarias. Empieza por el correo electrónico, la banca, las redes sociales, las tiendas online y cualquier servicio que permita recuperar otras cuentas.
- Crea claves largas y diferentes. Combina palabras que no estén relacionadas contigo con otros caracteres, pero no conviertas una misma base en pequeñas variaciones para todos los servicios.
- Utiliza un gestor de contraseñas fiable. Puede guardar claves distintas y ayudar a generar combinaciones sin que tengas que memorizarlas todas. Protege el gestor con una clave maestra robusta y con el segundo factor disponible.
- Activa la autenticación multifactor. Añade una comprobación adicional mediante una aplicación, una llave de seguridad u otro método ofrecido por el servicio. Prioriza el correo, la banca y las redes sociales.
- Guarda los códigos de recuperación. Consérvalos en un lugar seguro y separado del dispositivo principal. Son útiles si pierdes el móvil o no puedes recibir el código habitual.
- Revisa las sesiones abiertas. Cierra los dispositivos que no reconozcas y activa las alertas de inicio de sesión cuando la plataforma las ofrezca.
La longitud importa más que crear una combinación breve y compleja que después se repite. Google recomienda utilizar contraseñas suficientemente largas y combinar distintos tipos de caracteres.
Lista de comprobación
- ¿El correo electrónico tiene una contraseña exclusiva?
- ¿Está activada la autenticación multifactor en las cuentas sensibles?
- ¿Has guardado los códigos de recuperación sin dejarlos en una conversación o una nota visible?
- ¿Reconoces todos los dispositivos y sesiones activas?
- ¿Has cambiado las claves que se reutilizaron después de una filtración?
No compartas contraseñas por correo, mensajería o teléfono, aunque la petición parezca proceder de una empresa conocida. Un servicio legítimo no debería necesitar que le envíes tu clave completa. Revisa también las opciones de recuperación: un correo antiguo o un número que ya no controlas puede convertirse en el punto débil de toda la cuenta.
Qué hacer antes de compartir datos con una aplicación o una web
Antes de aceptar un registro o un permiso, comprueba qué servicio lo solicita, para qué necesita la información y si puedes utilizarlo con menos datos.
Empieza por la dirección web. Comprueba que el dominio coincide con la empresa y que no contiene cambios extraños, palabras añadidas o errores. El protocolo HTTPS cifra la conexión, pero no demuestra por sí solo que la página sea legítima: una web fraudulenta también puede utilizarlo.
- Identifica al responsable. Busca el nombre de la empresa, sus datos de contacto y el aviso de privacidad.
- Lee la finalidad del tratamiento. Distingue entre los datos necesarios para prestar el servicio y los que se piden para publicidad, personalización u otros usos.
- Revisa los campos obligatorios. Si una tienda solicita información que no parece relacionada con la compra, valora si puedes dejarla vacía o escoger otra opción.
- Comprueba los permisos del dispositivo. Una aplicación de linterna no parece necesitar contactos, y una herramienta de notas no debería acceder a la ubicación si no ofrece una función que lo justifique.
- Configura las cookies. Lee las opciones disponibles y no aceptes por inercia aquellas que no sean necesarias para el funcionamiento básico.
- Comprueba cómo retirar el consentimiento. El proceso debería estar explicado y ser razonablemente accesible.
Una aplicación puede pedir acceso a la cámara para escanear un código, pero eso no implica que deba mantenerlo activo cuando no utilizas esa función. Del mismo modo, un cuestionario que solicita información sensible merece una explicación clara sobre su finalidad antes de completarse.
Las políticas de privacidad suelen ser extensas, pero conviene localizar al menos quién trata los datos, qué categorías recoge, con qué finalidad y durante cuánto tiempo.
Si no entiendes por qué se solicita un dato, no lo completes hasta aclararlo. Revisa periódicamente los permisos desde los ajustes del móvil y elimina las aplicaciones que ya no utilizas. Así reduces accesos que pueden haber dejado de ser necesarios con el tiempo.
Cómo detectar phishing, estafas y mensajes que intentan robar tus datos
El phishing intenta engañarte mediante un correo, SMS, llamada o mensaje para que entregues información, descargues un archivo o autorices una operación.
| Señal | Riesgo | Respuesta |
|---|---|---|
| Urgencia artificial o amenaza | Busca que actúes sin comprobar nada | Detén la conversación y entra en la aplicación oficial por tu cuenta |
| Remitente o dominio extraño | Puede imitar a una empresa conocida | Escribe manualmente la dirección oficial y no respondas al mensaje |
| Enlace acortado o inesperado | Oculta el destino real o dirige a una web falsa | No pulses; verifica la operación desde el servicio legítimo |
| Petición de contraseña, código o datos bancarios | Puede permitir el acceso o un pago no autorizado | No facilites códigos ni claves por mensaje o llamada |
| Archivo no solicitado | Puede instalar software malicioso | No lo abras y confirma el envío por otro canal |
| Premio u oferta poco creíble | Puede buscar datos, dinero o una descarga | Desconfía y comprueba la promoción en la web oficial |
Los estafadores utilizan correos y mensajes de texto para intentar robar contraseñas, números de cuenta y otros datos. La Comisión Federal de Comercio advierte de que la presión para actuar rápidamente es una de las señales habituales de este tipo de engaños.
Un banco o una plataforma puede enviarte una alerta legítima, pero no debes verificarla siguiendo el enlace recibido. Abre la aplicación desde el icono habitual o escribe tú mismo la dirección. Si recibes una llamada, cuelga y contacta con la entidad mediante el número oficial que aparece en su web o en tu tarjeta.
Si ya has pulsado
- No introduzcas más datos ni descargues archivos.
- Si has instalado algo sospechoso, desconecta el dispositivo de la red mientras valoras la situación.
- Cambia las contraseñas desde un equipo seguro, empezando por el correo principal.
- Contacta con el banco por sus canales oficiales si has facilitado datos de pago o autorizado una operación.
- Guarda el mensaje, las capturas, la dirección del remitente y la hora.
No borres las pruebas antes de comunicar el incidente. La rapidez es importante, pero también lo es comprobar qué información se ha expuesto y qué cuentas pueden estar relacionadas.
Cómo proteger tu privacidad en redes sociales y al usar el móvil
Los ajustes de privacidad del móvil y de las redes sociales reducen quién puede ver tus publicaciones, conocer tu ubicación o acceder a funciones del dispositivo.
Revisa la visibilidad del perfil y de cada publicación. Una cuenta privada no convierte una publicación en completamente confidencial: otras personas pueden hacer capturas, reenviar contenidos o mostrar la pantalla a terceros.
- Controla la audiencia. Decide quién puede ver tus publicaciones, etiquetarte, mencionarte o enviarte mensajes.
- Limita la geolocalización. Desactiva el acceso a la ubicación cuando no sea necesario y revisa si las fotografías incorporan información sobre el lugar donde se tomaron.
- Revisa las etiquetas. Activa la aprobación previa si la plataforma la ofrece y elimina las menciones que revelen más información de la que deseas compartir.
- Examina los permisos. Comprueba qué aplicaciones acceden a cámara, micrófono, contactos, fotos y ubicación.
- Elimina aplicaciones que ya no usas. Una aplicación instalada puede conservar permisos o una sesión abierta aunque hayas dejado de utilizarla.
- Activa la verificación en dos pasos. Tal como recogen las guías de la Agencia Española de Protección de Datos, revisar la configuración de las redes sociales y añadir esta capa de seguridad ayuda a proteger la información personal.
Antes de publicar una fotografía, comprueba los detalles del fondo. Un billete, una tarjeta, un documento, unas llaves, una matrícula o una pantalla con notificaciones pueden mostrar información útil para otra persona.
Publicar un viaje en tiempo real puede indicar que tu vivienda está vacía. Si quieres compartirlo, considera hacerlo después o limita la audiencia. También conviene evitar mostrar rutinas muy precisas, como la hora y el recorrido diario.
En el caso de menores, pide consentimiento cuando corresponda y evita identificar públicamente su colegio, ubicación, horarios o datos médicos. La imagen de un niño no debería difundirse más allá de lo necesario para la finalidad que hayas decidido.
Los menús cambian según el sistema operativo, el modelo del móvil y la versión de la aplicación. Por eso, revisa los ajustes directamente en cada servicio en lugar de asumir que una configuración aplicada en una red se replica automáticamente en las demás.
Qué hacer si tus datos se filtran o alguien accede a tu cuenta
Ante una filtración o un acceso extraño, debes confirmar el incidente y asegurar primero las cuentas que permiten recuperar las demás.
- Confirma el aviso. Comprueba la información en la aplicación, la web oficial o una comunicación verificable de la empresa. No sigas enlaces incluidos en mensajes dudosos.
- Asegura el correo principal. Cambia su contraseña desde un dispositivo seguro, activa la autenticación multifactor y revisa las direcciones y teléfonos de recuperación.
- Cambia las claves expuestas. Sustituye también las contraseñas reutilizadas o parecidas en otros servicios.
- Cierra sesiones abiertas. Revoca dispositivos, aplicaciones y accesos que no reconozcas.
- Revisa la actividad. Comprueba movimientos bancarios, compras, mensajes enviados, cambios de perfil y permisos concedidos.
- Contacta con la plataforma. Informa del acceso y sigue el procedimiento específico para recuperar la cuenta.
- Comunica el caso que corresponda. Si hay cargos, habla con el banco; si existe suplantación o fraude, valora acudir a la Policía Nacional y a los canales de ayuda especializados.
Una filtración no significa necesariamente que todas tus cuentas hayan sido tomadas, pero sí exige conocer qué datos han quedado expuestos. Kaspersky recomienda identificar los datos filtrados, actualizar las credenciales y activar la autenticación multifactor.
Qué pruebas conservar
- Correos, SMS y notificaciones recibidas.
- Capturas de pantalla con fechas, remitentes y mensajes completos.
- Números de incidencia y comunicaciones con la plataforma.
- Movimientos bancarios o cargos que no reconozcas.
- Direcciones web, teléfonos y perfiles relacionados con el incidente.
No borres las pruebas después de cambiar las contraseñas. Anota qué acciones has realizado y cuándo. Esta información puede ser útil al hablar con el banco, la plataforma, las autoridades o los servicios de asistencia.
Si pierdes o te roban el móvil
Utiliza las herramientas de localización y bloqueo del sistema para proteger el dispositivo. Contacta también con tu operador para bloquear la línea o la tarjeta SIM. Cambia las contraseñas de las cuentas abiertas en el teléfono, revoca las sesiones y avisa al banco si utilizabas aplicaciones financieras. Si el dispositivo contenía documentos o información sensible, conserva la denuncia y el número de incidencia.
Preguntas frecuentes sobre cómo proteger tus datos personales en internet
¿Es seguro guardar contraseñas en un gestor?
Un gestor fiable puede ayudarte a utilizar claves únicas sin memorizarlas todas, pero debes protegerlo con una contraseña maestra robusta y autenticación multifactor. No es una garantía absoluta: mantén actualizado el dispositivo y revisa los accesos.
¿Basta con tener un antivirus?
No. El antivirus es una medida complementaria. También necesitas actualizar el sistema, controlar los permisos, utilizar contraseñas únicas, activar alertas y desconfiar de enlaces o archivos inesperados.
¿Debo aceptar todas las cookies?
No tienes que aceptar automáticamente todas las opciones. Revisa cuáles son necesarias y cuáles se destinan a publicidad o personalización. Puedes modificar tus preferencias cuando la web lo permita.
¿Qué hago si una web me pide el DNI?
Comprueba quién solicita el documento, para qué lo necesita, si es obligatorio y cómo lo conservará. Si la petición no está justificada o la página no parece legítima, no lo envíes.
¿Cómo sé si una filtración me afecta?
Consulta la comunicación oficial del servicio afectado y comprueba qué categorías de datos se han expuesto. No confíes en mensajes que prometan verificarlo a cambio de tu contraseña o de un pago.
¿Puedo borrar una publicación o solicitar la eliminación de mis datos?
Puedes utilizar las opciones de la plataforma y ejercer los derechos que correspondan según el caso. El resultado depende del servicio, del tipo de información y de la normativa aplicable. Revisa la información de privacidad y los canales oficiales.
¿Dónde encuentro más ayuda?
Si hay fraude, cargos o suplantación, contacta con el banco y conserva las pruebas. Para orientación sobre incidentes, utiliza los canales de ayuda de ciberseguridad y, cuando proceda, acude a las autoridades o a la Agencia Española de Protección de Datos.
Revisa periódicamente el correo principal, las sesiones abiertas, los permisos del móvil y la visibilidad de tus perfiles. La protección mejora cuando conviertes estas comprobaciones en una rutina y no esperas a recibir una alerta para actuar.
Fuentes
- Agencia Española de Protección de Datos – Protege tu información personal configurando paso a paso tus redes sociales
- European Union Agency for Cybersecurity (ENISA) – Organismo europeo especializado en ciberseguridad, autenticación, gestión de riesgos y buenas prácticas de protección digital.
- Comisión Federal de Comercio – Cómo reconocer y evitar las estafas de phishing
- Google – Crear una contraseña segura
- Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) – Recomendaciones prácticas sobre phishing, protección de cuentas, filtraciones y respuesta ante incidentes.
- Kaspersky – Qué hacer ante una vulneración de la privacidad
- Policía Nacional – Autoridad de referencia para denunciar fraudes, suplantaciones, accesos no autorizados y otros delitos relacionados con internet.
Autora
Marta García es redactora de Minuto Digital y escribe sobre economía, tecnología y movilidad. Su atención a las novedades que afectan a empresas, profesionales y consumidores la vincula con los aspectos prácticos de la seguridad digital y la protección de datos en el uso cotidiano de servicios online.

